Principios del Crédito Educativo.

  • Fe y credibilidad en la persona.

Al otorgar crédito educativo se reconoce el valor de las personas, y se cree en el potencial del beneficiario sujeto de su propio devenir, a la vez que se confía en su capacidad de progreso y de realización personal y social.

  • Reconocimiento al mérito personal.

El beneficiario de un crédito educativo debe demostrar un buen desempeño académico a lo largo del periodo de estudio. Ello justifica la inversión social que se efectúa en el beneficiario de dicho crédito.

  • Equidad

Al beneficiar a los más necesitados económicamente se posibilita la formación de aquellos que, de otra forma, perderían la oportunidad de superarse, desarrollar su talento y aportar al crecimiento integral del país.  Así, el crédito educativo contribuye a democratizar el acceso a la educación.

  • Solidaridad intergeneracional

El estudiante beneficiado con un préstamo adquiere el compromiso de reintegrar el dinero recibido para que en el futuro otros estudiantes lo puedan utilizar y tengan acceso a las mismas oportunidades. Dicho privilegio lo compromete con quienes vienen detrás de él y tienen el mismo derecho a educarse.

  • Compromiso social

Es la contraprestación del profesional que ha sido beneficiado con el crédito educativo para acceder a la educación superior, lo cual implica servir a la comunidad con generosidad. 

  • Equidad geográfica y desarrollo de capacidades locales.

El crédito educativo debe favorecer a todas las comunidades del país, con especial énfasis en las zonas económicamente más deprimidas. Al apoyar el talento humano de todas las regiones se facilita la incorporación de estos recursos al desarrollo y se fomenta el equilibrio armónico entre las zonas menos desarrolladas y las más adelantadas de los países.

  • Pertinencia para el desarrollo del país

El crédito educativo enfatizará el financiamiento de estudios de mayor relevancia para el desarrollo integral del país, propiciando la formación del recurso humano indispensable que requiere la economía nacional.

  • Prioridad de la financiación por calidad

Ante los limitados recursos financieros del crédito educativo, se dará prioridad a las entidades de educación superior y a los programas de probada excelencia académica, según la calificación que brinden los organismos oficiales acreditados para ello.

  • Recuperación de los recursos prestados

Los dineros prestados deben ser recuperados con el fin garantizar la disponibilidad de más recursos para otorgar nuevos créditos en el futuro.

  • Equilibrio financiero y social de las entidades que administran Crédito Educativo.

En la administración de crédito educativo se debe propiciar un equilibrio entre las políticas financieras y sociales para garantizar la sostenibilidad financiera de las instituciones y así mantener su continuidad y cumplir con los compromisos adquiridos con los estudiantes.

  • Favorecer el acceso, la permanencia y graduación del estudiante en el sistema.

En la gestión del crédito educativo se debe favorecer el acceso, la permanencia y la graduación del estudiante dentro del sistema educativo.

Para la reflexión:

¿Hay algún otro principio que usted o su institución consideraría importante y aplicable al crédito educativo?

Destacado

Sobre los orígenes y concepto del crédito educativo.

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Para iniciar este Blog, queremos comenzar destacando los orígenes y la definición del crédito educativo.

Los orígenes del crédito educativo en América Latina se remontan al año 1918, con el Movimiento Universitario de Córdoba, Argentina, en donde se crearon las bases ideológicas de esta modalidad de crédito. Este acontecimiento histórico rompió con el viejo modelo de la universidad elitista, dominada por la oligarquía de turno. Una de las conquistas de este movimiento fue abrir la posibilidad de que personas de clases económicas menos favorecidas pudieran acceder a la educación superior. Una vez se logró el acceso a la universidad, se presentó el problema de financiar los estudios a esas personas desposeídas. Al principio fueron los sistemas masivos de becas los que paliaron tales dificultades, después apareció el crédito educativo como una alternativa para fortalecer a la Universidad. (Zaldívar, 1.999)

La institucionalización de esta modalidad de crédito se logró con la creación del Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior, ICETEX, en 1950, como producto de la experiencia y el esfuerzo de Gabriel Betancur Mejía, quien se encargó de preparar y gestionar este proyecto ante el gobierno colombiano de turno.

El crédito educativo es un mecanismo financiero con efectos económicos y sociales, consiste en un préstamo con el cual el estudiante cubre todo o parte de los costos que implican sus estudios superiores. Cuando el estudiante finaliza sus estudios, se convierte en profesional e ingresa al mercado laboral,  paga dicho préstamo. Este dinero se utiliza para otorgar crédito a otro estudiante. En este momento se pone en práctica un proceso rotatorio del dinero y tal mecanismo financiero adquiere una connotación de solidaridad social. (Téllez, 2009).

En líneas generales el crédito educativo promueve la inclusión social y la equidad, porque abre las puertas para que todos tengan las mismas oportunidades de acceder a la educación superior, permanecer en ella y culminar sus estudios. Su principal sustento es la confianza en que el estudiante es una persona capaz y merecedora de crédito por su carácter, su integridad y sus condiciones académicas. (Téllez, et al. 2004)

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